El enemigo, un profesor
- No sé por qué pierdo el tiempo con ustedes, nunca llegarán a nada - espetó un furibundo profesor tras tragarse una simple broma. Nos odiaba, a toda la clase. Ni siquiera el sobón de la clase se salvaba, hasta al más nerd de todos le caía palo un día sí y otro también, y sin siquiera abrir la boquita.
No éramos una buena clase, apenas el profesor nos insultó, la mitad del aula comenzó a carcajearse, mientras la otra mitad no hacía absolutamente nada de caso, ni siquiera se habían enterado del grito del profesor. Llevaban todo el año sin siquiera levantar la mirada hacia el tan pesado profesor, no les interesaba un pimiento ni la clase ni la asignatura ni nada que pudiera oler a escolar, salvo que se tratara de alumnos u alumnas, según la preferencia de cada quien.
El profesor, como no podía ser de otra forma, se indignó aún más. Imperdonable que esos chibolos de los huevos fueran tan insolentes, no aprenderían nada, jamás, y no sería culpa suya. Se repetía una y otra vez, mientras la ira aumentaba en el rostro del preocupado profesor, que no sabía cómo reaccionar ante las risas.
- Nada, no serán nada. Unos fracasados ahora y siempre - repitió con toda fuerza. Esta vez sí llamó la atención de todos. Rojo, lleno de odio, con una mirada cristalizada por el fracaso al imponer una autoridad que se presupone, pero debe ganarse de todas formas.
- ¡Anda nomás! - gritó alguien desde el fondo de la clase. Todos nos reímos.
Esta sí fue la gota que colmó el vaso. El indignado maestro salió de la clase dando un portazo mientras murmuraba algo que no pude oír.
¿Y ahora qué hacemos? Parecían decir muchas de las miradas. Otros volvían a lo suyo, a hablar entre sí, a dibujar en sus cuadernos, a copiar el trabajo que debíamos entregar en la siguiente clase o, simplemente, a dar una cabezadita sobre el escritorio, que a estas horas de la mañana entra el sueño.
La líder de la clase -una presumida que se creía líder, mejor dicho- se paró sobre su silla y comenzó un discurso recriminando al profesor, la falta de profesionalidad, el poco aguante ante una simple broma, y lo malo que era dando la lección cada día, incapaz de enseñarnos nada. Se merecía que lo despidieran, debíamos, decía con vehemencia, conseguir el cese definitivo del profesor. Se iba a enterar quiénes éramos nosotros, remató al final.
La clase la escuchó atentamente, mientras tanto yo me preguntaba quiénes éramos nosotros. Detesto a esa tipa. De verdad. Es demasiado pesada, presumida, creída, según ella y toda su cohorte de subnormales seguidoras, la última chupada del mango. Pero al parecer en la clase caló su mini discurso de rebelde sin causa. De esos que realmente creen que los de Erreway o Rebelde son “rebeldes”, “rompedores” o lo que esa gente se crea. Por suerte no hubo aplausos, pero sí algún vítor acá y allá, algunos de esos «huelga» o «se va a enterar el profesor». La cosa se salía de madres, no cabía duda alguna.
Ya no éramos niños, pero a veces nos comportábamos como tales. Cierto, la broma fue graciosa, una tontería con la que un buen profesor se reiría un rato, en privado eso sí, tras reprendernos levemente y hablarnos sobre la responsabilidad y el cuidado del mobiliario de clase, y todo eso que, un buen profesor, puede aprovechar como elemento educativo. Pero, como descargo para el antipático profesor, cabe destacar el poco caso que le hacíamos, y la cantidad de bromas que le gastábamos. Lo humillamos más de una vez, no me cabe duda. Esto fue la gota que colmó el vaso.
La líder decidió ir a hablar con la directora, se hacía la indignada, incluso parecía que realmente se creía su propia indignación que pensaba que tenía razón en el discurso que daría a la directora del colegio -otra bruja, todo sea dicho-, en el cual reclamaría, reclamaríamos, el inmediato despido de ese mal profesor, y que nos pusieran uno que sí conectara con nosotros -¿existiría eso?-. Lo que es peor, estaba convencida que la directora aceptaría nuestras condiciones sin rechistar mucho.
Lo que viene a partir de ahora me lo contaron, yo no me tomé el trabajo de levantarme de mi cómodo pupitre, aproveché el tiempo libre para conversar un poco y comerme un sánguche. Un pequeño grupo acompañó a la líder hasta la dirección, donde se encontraron, en la puerta del despacho, al profesor lleno de furia conversando con una directora que asentía con la cabeza.
Esto enfureció a la pequeña manada de alumnos, el traidor profesor estaba hablando con la bruja, seguro que le metía malas ideas sobre nosotros que dificultarían, el última instancia, la despedida de un mal profesor. La líder, con furia en los ojos -siempre según cuentan las historias- corrió a interrumpir a la pareja, se puso a vociferar lo ocurrido, resaltando los gritos del profesor y su retirada de clase, reclamando nuestro derecho a la educación y mucho más floro lleno de insultos, improperios, palabras malsonantes y demás, contra un profesor que se enrojecía de pura cólera ante una alumna más o menos ejemplar que él llegó a creer de los alumnos “salvables”, junto con el nerd, el sobón y alguno más, de una clase que debía arder en el infierno, como poco.
La discusión fue aumentando en tono y malas formas, el profesor acusaba a todos los alumnos de borregos incapaces de seguir una clase, y la líder le recriminaba lo mal profesor que era, y el abandonar la labor docente por una simple y divertida broma.
La directora, increíblemente, no decía ni pío. Hasta que le cayó palo. A la líder se le ocurrió decir que todo era culpa de la mala dirección, incompetente para formar un buen equipo de profesores. Esto tocó la fibra sensible de la anticuada directora del centro, que se puso a chillar, la líder calladita se quedó, ante la posibilidad de verse expulsada y a sabiendas que había metido la pata en redondo al decir eso de la directora.
Aquí las historias comienzan a contradecirse, nadie sabe bien qué es lo que pasó, la cohorte prefirió alejarse del fuego cruzado dado entre el profesor, la directora y la alumna, así que no pudieron escuchar bien el griterío. Eso sí, todos coinciden en que nadie daba su brazo a torcer.
¿El resultado de esta historia? Nuestra clase castigada, al completo, por unas cuantas semanas sin recreo -y todo por no acusar a quien realizó la broma-, la líder fue expulsada por unos cuantos días -por los gritos contra la dirección- y el profesor fue cambiado de clase. El nuevo maestro se dedicaba a leer el libro de texto -por tanto, era peor que el anterior-, con lo cual jamás aprendimos las lecciones que en teoría debíamos asimilar.
¿Se esperaban algo más especial? ¡Pero bueno!

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mi nombre es Noelia Gomez y mi sitio es este
Frases de Cumpleaños
Frases de cumpleaños | 25-04-2008 - 08:32:01 GMT 1 #
UNIVERSIDAD ARGENTINA JOHN F. KENNEDY, CONDENADA por DISCRIMINACION y DESPIDO,
SENTENCIA DEFINITIVA E INAPELABLE, FALLO FIRME.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados….
Sentencia definitiva por Discriminación, en perjuicio del profesor Eduardo Marcelo Cocca, Juzgado 12 de la Justicia Laboral de la Capital Federal, condenando a la Universidad John F. Kennedy, Tanbién son condenados en el juicio laboral. Que oportunamente le iniciara el profesor Cocca. Fallo de diciembre 2008
SENTENCIA N* 22.232 en el siguiente link :
http://sentenciafallo.blogspot.com/
" Lo mas atroz de las cosas malas, es el silencio de la gente buena "-
Mahatma Gamdhi
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Establécese que la búsqueda, recepción y difusión de información e ideas por medio del servicio de Internet se considera comprendida dentro de la garantía constitucional que ampara la libertad de expresión.
Sancionada: Mayo 18 de 2005
Promulgada de Hecho: Junio 16 de 2005
El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc.
sancionan con fuerza de Ley:
ARTICULO 1°
— La búsqueda, recepción y difusión de información e ideas de toda índole, a través del servicio de Internet, se considera comprendido dentro de la garantía constitucional que ampara la libertad de expresión.
ARTICULO 2°
— La presente ley comenzará a regir a partir del día siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial.
ARTICULO 3°
— Comuníquese al Poder Ejecutivo.
—REGISTRADA BAJO EL N° 26.032—
DADA EN LA SALA DE SESIONES DEL CONGRESO ARGENTINO, EN BUENOS AIRES, A LOS DIECIOCHO DIAS DEL MES DE MAYO DEL AÑO DOS MIL CINCO.
EDUARDO O. CAMAÑO. — MARCELO A. GUINLE. — Eduardo D. Rollano. — Juan Estrada.
EDUARDO COCCA | 11-03-2009 - 23:35:06 GMT 1 #